Las autoridades estadounidenses detectaron la mañana del miércoles una serie de posibles explosivos dirigidos a las residencias del expresidente, Barack Obama, en Washington D.C. y de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en Nueva York.

Otro paquete se detectó en las oficinas de CNN en Nueva York dirigido al exdirector de la CIA, John Brennan.

La policía también informó de un paquete sospechoso en la oficina de la congresista y expresidente ejecutiva del Comité Nacional Demócrata, Debbie Wasserman, en Miami.

Este paquete estaba dirigido al fiscal general durante la administración Obama, Eric Holder, sin embargo fue devuelto a la dirección de envío, en este caso, la de la oficina de la congresista.

Se informó de un quinto paquete detectado en la oficina del Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, sin embargo fue se trataba de una memoria con un mensaje por parte de los Proud Boys, un grupo ultraderechista cuyos miembros estuvieron involucrados en una pelea durante una protesta en Manhattan, según indicó el portavoz del gobernador.

Un sexto paquete fue detectado por la policía del Capitolio en la oficina de correos de este institución con destino a la oficina de la senadora para California, Maxine Waters.

Inicialmente se reportaban que otros paquetes sospechosos fueron enviados a la oficina de la senadora Kamala Harris y en las instalaciones del periódico The San Diego Union-Tribune, pero fueron descartados por las autoridades.

Los dispositivos están construidos con un tubo y alambres que se presumen contienen posibles materiales explosivos, sin embargo las autoridades estadounidenses aún no lo han confirmado.

Estos nuevos intentos llegan después de que el pasado lunes, se detectara una bomba en el buzón de la residencia del multimillonario y filántropo, George Soros, un blanco constante de los ataques por parte de ultraderechistas y antisemitas.

Todos los presuntos paquetes bomba habrían sido enviados por correo. Los dispositivos dirigidos a Clinton y Obama fueron interceptados por Servicio Secreto antes de llegar a su destinatario. El de CNN y los enviados a los distintos senadores fueron descubiertos en los controles de los departamentos de correos.

El Servicio Secreto descartó un ataque a la Casa Blanca y anunció una investigación penal por estos hechos. La policía de Nueva York informó que el paquete detectado en las oficinas de CNN contenía polvo blanco.

Tanto el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como su vicepresidente, Mike Pence, condenaron los intentos de ataque y agradecieron la rápida respuesta de las autoridades.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, afirmó en conferencia de prensa que se trataba de un ataque terrorista contra la libertad de prensa y los líderes del país.

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