Este sábado, un México con 123 millones de habitantes donde el 43 por ciento vive bajo la línea de pobreza y donde el 14% de los ingresos familiares se destinan a pagos por corrupción recibe a Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

También es un México con 25 mil personas asesinadas el año anterior y embuido en una guerra contra el narcotráfico desde 2006 que ha dejado más de 250.000 muertos y 28.000 desaparecidos.

López Obrador llega al poder por los próximos 6 años respaldado por una coalición de la izquierda, “Juntos Haremos Historia”, luego de un monopolio histórico del centroderechista, Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ese monopolio solo había sido interrumpido en dos periodos en los años 2000 y 2012 por el también centroderechista, Partido Acción Nacional (PAN).

Para el politólogo, Carlos Cascante, la llegada de AMLO muestra el agotamiento del modelo mexicano.

Bajo este contexto de desazón explicada por Cascante, también se percibe un México harto de la corrupción y la violencia como señala el politólogo, César Zúñiga.

La corrupción y los escándalos del presidente saliente, Enrique Peña Nieto, posicionan a México como el peor evaluado de los países del G-20 y de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), de acuerdo con el último informe de Transparencia Internacional.

Los problemas de corrupción durante la Administración Peña Nieto también han tocado a los políticos locales. En la última década, 17 exgobernadores han sido investigados, encarcelados o se encuentran en fuga. La mayoría de ellos llegó al poder con el PRI.

AMLO recibe además a México en el que podría ser el año más violento en su historia. 16 mil personas fueron asesinadas en el primer semestre del año y sigue sin verse una salida o cambio de situación a corto plazo, como lo analiza el politólogo César Zúñiga.

Para luchas contra la violencia, López Obrador presentó el “Plan de Paz y Seguridad” en el que se incluye, entre otras cosas, la creación de la Guardia Nacional y una posible amnistía a los carteles. Aunque hay dudas, Cascante considera que tampoco será la salida.

En su intento de distanciarse de las administraciones anteriores, AMLO hace énfasis en una superioridad moral que espera plasmar en una especia de constitución paralela que funcione como una guía de valores para estimular mejores patrones de conducta.

También ha implementado dos consultas ciudadanas, antes de su toma de posesión. Como medida para ejercer una Democracia directa, que según el politólogo César Zúñiga apelan a la individualidad.

En octubre, dos meses antes de asumir, la primera consulta ciudadana llevó a la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. La obra tenía un costo de 13.500 millones de dólares y era uno de los grandes proyectos de su antecesor.

La polémica consulta se dio sin la participación del Instituto Nacional Electoral (INC), ente encargado de la materia. También solo participó un millón de personas en apenas 538 municipios de los 2463 con los que cuenta el país norteamericano.

La escogencia de los municipios también se vio en polémica, pues son bastiones de Morena, el partido de López Obrador. Estas consultas han sido criticadas por analistas quienes señalan que es un proceso fraudulento porque no participa ninguna entidad oficial electoral.

Andrés Manuel López Obrador asume la presidencia de México con un respaldo del 63% de los votantes, dependerá de su gestión si mantiene o no ese apoyo durante los 6 años que le esperan en el poder.

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