AFP. Abundantes lluvias se registraron este jueves en varias regiones de Australia asoladas desde hace meses por dramáticos incendios forestales, que ha dejado 28 muertos, una ayuda para los bomberos que combaten sin tregua el fuego.

Los incendios, sin precedentes en su escala y duración, causaron también la muerte de más de 1.000 millones de animales, según estimaciones científicas. «Buenas precipitaciones» de lluvia cayeron el jueves por la mañana en el estado de Nueva Gales del Sur (sudeste de Australia), donde están localizados los incendios más fuertes, informó la oficina meteorológica local.

Antes que cayera la lluvia, se calculaba que 30 incendios forestales siguieran fuera de control en el estado cuya capital es Sídney. El humo de los incendios afectó los partidos de clasificación para el Australian Open, que comenzará la próxima semana en Melbourne.

Desde septiembre pasado, más de 2.000 viviendas han sido destruidas y una superficie de 100.000 kilómetros cuadrados -mayor que la superficie de Portugal- se ha esfumado.

Los incendios son recurrentes en Australia, pero esta vez comenzaron más temprano y fueron mucho más intensos que años pasados.

Los bosques y las zonas agrícolas ya sufrían de una sequía prolongada, lo que creó condiciones perfectas para la propagación de las llamas. El 2019 fue el año más caluroso y seco jamás registrado en Australia. El 18 de diciembre la temperatura máxima promedio nacional alcanzó los 41.9°C.

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