Más de 2.000 conductores fueron remitidos al Ministerio Público, en 2019, por conducir bajo los efectos del alcohol.

Según la Policía de Tránsito, esa cifra representa 72 casos más que en 2018.

Por otro lado, de las 17.545 pruebas de alcoholemia realizadas en 2019, 296 dieron positivo, pero el nivel de alcohol en la sangre era tan bajo que no implicó sanción, mientras que 345 se acreditaron una multa de casi ¢319 mil y acumularon 6 puntos en su licencia. 

El director de ese cuerpo policial, Germán Marín, indicó que el año pasado 30 personas murieron producto de la conducción en estado de ebriedad, mientras que en 2018 fueron 22 fatalidades.

Marín agregó que analizarán nuevas estrategias para aplicar este año, para evitar que las muertes por esa causa aumenten.

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