Casi la mitad de periodistas en Costa Rica enfrenta discursos de odio, según estudio

Casi cinco de cada diez periodistas en Costa Rica afirmaron enfrentar discursos denigrantes o de odio durante el ejercicio de su labor, de acuerdo con el estudio Los mundos del periodismo: seguridad, autonomía profesional y resiliencia entre los periodistas en América Latina, elaborado por el Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas.
El informe recoge las opiniones de 229 periodistas costarricenses y de 4.068 personas comunicadoras en la región. En el país, un 47 % de las personas encuestadas señaló que este tipo de agresiones aparece a menudo, muy a menudo o en algunas ocasiones, una cifra cinco puntos porcentuales menor al promedio latinoamericano, que alcanza el 52 %.
El estudio también señala que un 30 % de periodistas en Costa Rica recurrió a la autocensura como una medida para resguardar su seguridad y continuar con su labor informativa. A esta situación se suman condiciones de precarización laboral que siguen patrones similares a los observados en otros países de la región.
La investigación recopiló los datos entre julio y setiembre de 2023 e incluyó a México, El Salvador, Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. En Costa Rica, la Asociación de Periodismo Colaborativo Punto y Aparte ejecutó las entrevistas y aportó los datos para la selección de la muestra, con base en un cuestionario elaborado por el equipo investigador del Centro Knight.
En el ámbito regional, la precariedad laboral se repite en todos los países evaluados. Investigadores señalaron que en varios contextos los periodistas trabajan en más de un proyecto para sostenerse económicamente y enfrentan una creciente dependencia de la publicidad estatal o de plataformas tecnológicas, lo que incide en la independencia editorial.
El informe también indica que el periodismo continúa dominado por hombres, mientras que las mujeres y las minorías reportan con mayor frecuencia situaciones de acoso. Además, las afectaciones emocionales y de salud mental superan a las preocupaciones financieras y físicas.



