
Los ingresos promedio de los hogares costarricenses disminuyeron un 3,8% durante 2026, mientras que más de 919 mil personas permanecen en condición de pobreza, según los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares.
El estudio, publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), revela que el ingreso mensual promedio de los hogares pasó de un millón 209 mil colones en 2025 a un millón 163 mil colones en 2026. Esto representa una reducción de aproximadamente 46 mil colones mensuales.
La caída también afectó los ingresos provenientes del trabajo asalariado, que registraron una disminución del 3,2% a nivel nacional.
Los resultados plantean interrogantes sobre el alcance de las políticas económicas y sociales del Gobierno, particularmente en cuanto a su capacidad para mejorar los ingresos de las familias y reducir la pobreza.
De acuerdo con la investigación, el 15,4% de los hogares costarricenses vive en condición de pobreza, un porcentaje que no presentó cambios estadísticamente significativos respecto a 2025.
Sin embargo, la cantidad estimada de hogares pobres pasó de 286 mil 365 a 298 mil 713, mientras que 242 mil 993 personas enfrentan pobreza extrema y no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
Las diferencias territoriales también reflejan desafíos. En las zonas rurales, el 20,7% de los hogares vive en pobreza, frente al 13,5% de las zonas urbanas.
La región Brunca presenta el panorama más desfavorable, con una incidencia de pobreza del 27,3%, un aumento estadísticamente significativo de 3,5 puntos porcentuales respecto al año anterior.
El estudio también señala que los ingresos promedio de los hogares urbanos disminuyeron un 4,7%, mientras que los hogares rurales perciben ingresos un 36,6% inferiores a los de las zonas urbanas.
Por otra parte, la pobreza multidimensional, que considera carencias en educación, salud, vivienda, trabajo y protección social, disminuyó un punto porcentual y se ubicó en el 8,9% de los hogares.
Las cifras muestran una reducción de los ingresos familiares y la persistencia de importantes niveles de pobreza, indicadores que permiten evaluar los resultados económicos y sociales del país, aunque la encuesta no establece una relación causal entre estas variaciones y decisiones específicas del Gobierno.



