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Obispo advierte sobre crisis del país durante homilía de la Virgen de los Ángeles

Costa Rica enfrenta una etapa marcada por la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la pobreza y la pérdida de esperanza. Ese fue el mensaje que lanzó monseñor José Manuel Garita Herrera, obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, durante la homilía de la Romería en honor a la Virgen de los Ángeles, celebrada en la Basílica de Cartago ante miles de fieles y con la presencia de la presidente de la República, Laura Fernández.

El prelado afirmó que el país vive momentos que exigen responsabilidad y discernimiento. Señaló que la violencia continúa sembrando dolor en los hogares, la criminalidad hiere el tejido social, el narcotráfico destruye comunidades y la corrupción provoca injusticia y escándalo. También mencionó la incertidumbre de muchas familias, la pobreza, la falta de oportunidades y la desesperanza que afecta a numerosos jóvenes.

Garita advirtió que ese panorama no debe conducir al desaliento. Recordó que la Virgen de los Ángeles representa un símbolo de identidad y unidad nacional y sostuvo que el futuro de Costa Rica solo podrá construirse desde la armonía, el entendimiento y la búsqueda del bien común.

En la segunda parte de su mensaje, el obispo amplió el llamado a todos los sectores de la sociedad. Afirmó que la Iglesia promueve la armonía, la fraternidad y el entendimiento, y pidió fortalecer el respeto entre quienes mantienen posiciones distintas.

Además, dirigió un mensaje a quienes ejercen cargos públicos. Señaló que el país necesita gobernantes y servidores públicos que actúen con honestidad, altura y espíritu de servicio. También instó a las familias a recuperar su papel como espacios de reconciliación, a los educadores a formar en valores y a los jóvenes a apostar por ideales que fortalezcan a la sociedad.

Monseñor Garita afirmó que las grandes transformaciones nacen de acciones sencillas y cotidianas. Añadió que la mejor corona para la Virgen de los Ángeles consiste en construir una Costa Rica reconciliada, con menos violencia, más oportunidades para las personas en condición de pobreza y una cultura basada en el encuentro, la unidad y la paz.

El obispo concluyó la homilía con una oración a la Patrona de Costa Rica para que continúe acompañando al país, proteja a las familias, fortalezca a quienes sufren e ilumine a las autoridades nacionales, con el fin de que prevalezcan la paz, la fraternidad y el bien común.

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