
Las balaceras que ocurren cerca de escuelas y colegios ya afectan la salud emocional de miles de niños y adolescentes en Costa Rica, así lo advirtió la Fundación Casa de los Niños, organización que trabaja con poblaciones vulnerables expuestas a la violencia y la criminalidad.
Aunque el país no registra ataques armados dentro de centros educativos, durante el 2025 y los primeros meses de este año varias instituciones activaron protocolos de seguridad debido a enfrentamientos armados en comunidades cercanas.
La directora ejecutiva de la Fundación, Catalina Chaves, explicó que la violencia no necesita ingresar a las aulas para causar daños.
Entre las principales consecuencias destacan ansiedad, miedo permanente, problemas para dormir, dificultades de concentración, irritabilidad, bajo rendimiento académico y síntomas asociados al estrés postraumático.
Ante este panorama, la Fundación recomienda a las familias conversar con honestidad según la edad de los menores, evitar la exposición a imágenes violentas, validar sus emociones y buscar apoyo profesional cuando aparezcan señales persistentes de ansiedad o aislamiento.
La organización además considera urgente fortalecer los protocolos de protección en los centros educativos.
Entre las medidas propuestas destacan planes de resguardo ante balaceras externas, capacitación docente en primeros auxilios psicológicos y atención emocional inmediata después de hechos violentos.



