Internacionales

Armas de nueva generación redefinen la guerra entre Rusia y Ucrania a cuatro años del conflicto

La guerra entre Rusia y Ucrania cumple cuatro años sin un desenlace claro y con un aumento en el uso de armamento avanzado.

La diplomacia no logra acuerdos pese a los intentos de mediación internacional, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, sostiene que Estados Unidos busca un cierre del conflicto en los próximos meses bajo el liderazgo de Donald Trump.

Los misiles balísticos y de crucero dominan el campo de batalla. Ucrania utiliza sistemas occidentales y desarrolla su propio arsenal, como el misil Flamingo, capaz de atacar objetivos a larga distancia con alta precisión. Rusia responde con el misil Oreshnik, que alcanza grandes velocidades y complica la interceptación, según declaraciones del presidente Vladimir Putin.

La guerra aérea también evoluciona. Ucrania incorpora cazas F-16 entregados por aliados de la OTAN, lo que fortalece su defensa aérea y su capacidad de ataque de precisión. Rusia mantiene ventaja numérica con su flota Sukhoi y sistemas de misiles aire-aire de largo alcance que amplían su cobertura en combate.

Los drones se consolidan como el arma más influyente del conflicto. Ucrania produce millones de unidades al año y ejecuta ataques profundos contra infraestructura y objetivos militares. Rusia incrementa su fabricación de drones de largo alcance y crea nuevas estructuras militares para coordinar operaciones no tripuladas, con ataques frecuentes sobre ciudades e instalaciones energéticas.

La inteligencia artificial emerge como el próximo frente tecnológico, ambos países exploran sistemas autónomos y mejoras en navegación y selección de objetivos.

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